Altair 8800, Una Computadora De Leyenda Que Se Coló En Muchos Hogares

Publicado: 23 agosto, 2011 en Tecnologia

En este recorrido que estamos haciendo por las computadoras de leyenda, el otro día nos paramos en el Kenbak-1, que está ampliamente reconocido como el primer computador personal de la historia, una máquina pionera que, a pesar de tan solo haberse vendido 40 unidades, fue el primer intento de llevar la computación fuera de las empresas o los laboratorios de las Universidades. Está claro que el impacto comercial de la Kenbak-1 fue pequeño y tuvieron que pasar algunos años hasta que se lanzase al mercado un computador que contagiase al mercado y a la industria de ese espíritu que hizo posible el desarrollo de los computadores personales y que entrase un ordenador en cada hogar. Hablamos del año 1975 y del Altair 8800.

El Altair 8800, una computadora de leyenda que se coló en muchos hogares

El Altair 8800 fue un computador desarrollado en 1975 por Micro Instrumentation and Telemetry Systems (MITS), una compañía que empezó desarrollando sensores y componentes para los aficionados a los cohetes, cambió sus líneas de negocio al desarrollo de las calculadoras y, cuando Texas Instruments lanzó su chip para calculadoras y fue capaz de reducir a la mitad el precio unitario, apostaron por crear un kit de computador que pudiese venderse a los aficionados.

MITS fue fundada por Ed Roberts y Forrest M. Mims III, que sirvieron juntos en un laboratorio de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, y Stan Cagle y Robert Zaller. Los cuatro montaron su empresa en el garaje de Roberts para aplicar sus conocimientos en electrónica dentro del campo del aeromodelismo y, concretamente, en la construcción de cohetes a pequeña escala. En 1969, Roberts compró el negocio a sus socios y cambió la actividad de la compañía, fabricando kits para la construcción de calculadoras, sin embargo, cuan do en 1972 Texas Instruments copó el mercado, MITS se vino abajo y era necesaria una reconversión de la actividad, sobre todo, porque la empresa estaba al borde la bancarrota.

Con el lanzamiento del Intel 8008 en 1972, y su sucesor, el 8080 en 1974, muchos aficionados trabajaron en el diseño de kits de microcomputadores basados en estos procesadores, es decir, el desarrollo de planos y esquemáticos que, junto a componentes comerciales, permitiesen la construcción de un computador perfectamente funcional. Viendo este caldo de cultivo, Roberts pensó que podría ser el momento de lanzar un buen kit que sacase al MITS del hoyo.

En julio de 1974, Jonathan Titus presentó en la revista Radio-Electronics el Mark-8, su diseño de computador que no tuvo demasiado éxito porque los componentes no eran fáciles de encontrar fuera de California. Viendo este panorama, la revista Popular Electronics se propuso encontrar un kit que fuese mucho más sencillo de implementar y que, por tanto, pudiese construirse en cualquier rincón del país. Justo en esa época, Roberts se reunió con los editores de la revista y presentó su diseño que, como novedad frente a los existentes, utilizaba una placa de circuito impreso frente a los modelos presentados que se basaban en el cableado de componentes y su soldadura a mano. Su diseño contó con la colaboración de Bill Yates y su antiguo socio Forrest M. Mims III (que redactó el manual de operación a cambio de varias unidades, estando una de ellas expuesta en el Museo Smithsonian de Washington D.C.).

El Altair 8800, una computadora de leyenda que se coló en muchos hogares

Para la creación del kit, Roberts negoció con Intel un lote de procesadores 8080 cuya carcasa estaba defectuosa y que, gracias a estos daños estéticos, pasaron de costar 360 dólares a 75, lo cual le pareció a Roberts toda una ganga. Por otro lado, el prototipo necesitaba un nombre y aquí es donde entra Star Trek y la hija de 12 años de un editor de la revista que le sugirió a su padre Altair porque era el destino de la nave Enterprise en el capítulo que estaba viendo por televisión. La primera unidad se envió por tren a Nueva York pero, debido a una huelga, se perdió y nunca llegó a su destino, si bien, se tomaron fotos y pudo escribirse el artículo de presentación en Popular Electronics y dejar algo de margen para preparar un reemplazo que permitó que el primer kit estuviese disponible el 19 de diciembre de 1974 y se presentase en el número de enero de 1975 de la revista.

El Altair ofrecía un kit con bastante potencia, algo que demandaban los aficionados que estaban acostumbrados a ver modelos “de andar por casa” que no ofrecían mucha flexibilidad. La idea de MITS era vender 200 unidades en ese año, una cantidad que podría sacarlos de la bancarrota, sin embargo, para su sorpresa vendieron 2000 unidades el primer mes que salió a la venta y, de hecho, en un sólo día se llegaron a vender 200 unidades.

El Altair 8800, una computadora de leyenda que se coló en muchos hogares

El diseño del Altair es importante porque sentó las bases de algo que, posteriormente, se incorporaría en otros modelos: la modularidad. El Altair estaba realizado en base a cinco tarjetas que se conectaban en una placa base, si bien había una tarjeta específica para la CPU y otra para la memoria. Estas tarjetas se conectaban a un bus de 100 pines que daría paso al bus S-100 y acabaría convirtiéndose en el estándar IEE-696. De todas formas, el Altair no era perfecto y, por ejemplo, la tarjeta del procesador únicamente arrastraba al bus todas las conexiones de éste, incluyendo la duplicidad de la alimentación que, en algunas tarjetas, llegaron a cortocircuitarse por discurrir tan juntas. Por otro lado, aprovechando una oferta de fuentes de alimentación, Roberts incluyó unas fuentes que ofrecían +8v y +18v, por tanto, tuvo que incluir circuitos para adaptar estos valores de tensión a los +5v de TTL y los +12 de RS-232. Al igual que pasaba con el Kenbak-1, este computador personal no tenía teclado o pantalla y, por tanto, la introducción de datos se hacía mediante unos interruptores que codificaban los datos en binario y los resultados se visualizaban mediante unos leds. Gracias a la modularidad del Altair y a su bus, Roberts pudo trabajar en algunas ampliaciones como un lector de cinta de papel (para almacenar datos), tarjetas para ampliar la memoria RAM o una tarjeta con interfaz RS-232 para conectarse a otros equipos.

El Altair 8800, una computadora de leyenda que se coló en muchos hogares

En cuanto al software, Roberts recibió una carta de una compañía de Seattle firmada por un tal Bill Gates y un tal Paul Allen que le ofrecían su lenguaje de programación BASIC para el Altair. Roberts les llamó y se encontró con una empresa que estaba en un domicilio particular y en la que nadie sabía nada sobre algo llamado BASIC, no obstante, Gates y Allen devolvieron la llamada y le ofrecieron a Roberts (sin tenerlo en realidad) BASIC para el Altair. Allen y Gates calcularon que debían presentar un resultado tangible en un plazo máximo de un mes y, básicamente, eso hicieron y Allen presentó en Alburquerque el programa en una cinta de papel que Roberts aceptó y que se convertiría en el Altair BASIC.

Seis meses después del lanzamiento del Altair, la competencia llegó al mercado con la entrada del IMSAI 8080 que sí que incluía teclado, monitor y una controladora para disquetes. En una mala decisión estratégica, Roberts se enfureció y se pasó el tiempo desprestigiando a la competencia en vez de mejorar su producto, además, intentó controlar la cadena de distribución y quiso forzar a las tiendas a que vendiesen el Altair en exclusiva, algo a lo que se negaron y, además, terminaron por no vender el Altair apartándolo del mercado. En 1976, la producción del Altair se detuvo y MITS se quedó en la cuneta de un mercado que él mismo había creado.

Con 230 empleados, Roberts buscó un socio mayor para que gestionase MITS y vendió la empresa a Pertec que no tuvo nada de éxito en las ventas del Altair. A finales de 1977, Roberts abandonó la empresa que había creado y se dedicó, por unos años, a la agricultura para, después, estudiar medicina y graduarse en 1986. A partir de ahí, y hasta su muerte en el año 2010, ejerció como médico rural.

Para muchos el Altair está considerado como el primer computador personal de la historia, título que ostenta el Kenbak-1, no obstante, el Altair es un computador de leyenda porque fue el primer computador personal con un apabullante éxito comercial y que, al igual que el resto de máquinas contemporáneas, hoy en día es una importante pieza de colección que sigue teniendo kits de desarrollo para todo aquel que quiera construirse una réplica.

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