10 años del Xbox

Publicado: 17 noviembre, 2011 en Tecnologia, Videojuegos

xbox

Puede que finalmente la batalla la haya ganado la Playstation 2, con más unidades vendidas y mayor vida útil. Puede que la Xbox no sea recordada como la “gran” consola. También es posible que el lado negativo (sus enormes fallas originales) hayan opacado su brillante historia. Todo eso puede ser cierto. Pero lo que no sabíamos entonces, y sí ahora, 10 años después, es que lo que logró Microsoft, lanzando la gran X, fue un objetivo mayor. La Xbox salió a defender con uñas y dientes una industria que Bill Gates tenía en el bolsillo gracias a la popularidad de las PC: la de los videojuegos. Sony, Sega y Nintendo, eran a esa altura una amenaza real para la estructura x86 y su catálogo. Los asiáticos sostenían que las mayorías de las familias iban a terminar optando por jugar títulos de gran calidad en el líving de casa, en sus propios televisores. Y por aquellos tiempos, los creadores de Windows no se quedaban de brazos cruzados cuando veían venir la trompada.

De esto trata esta pequeña historia. De una guerra entre grandes marcas, de la defensa de los mercados, pero también de lo que vivimos, tú y yo, en la intimidad de la habitación, viviendo la vida de otros, teniendo la sensación de que dominábamos el mundo o ganábamos un derby. Y sólo con un joystick como arma. Esta es la historia de la Xbox y sus competidores de peso completo.

A cuidar el mercado

Hace 10 años, el mundo de la tecnología estaba al revés de como se muestra hoy: Apple no podía dejar de fracasar con nuevos productos; Sony lucía como la marca menos conservadora del ramo; Nintendo y Sega eran la voz de la experiencia; y Microsoft tenía ganas, muchas ganas, de dominar todos los sectores tech. Incluso el de los videojuegos.

Hablamos de 2001. Noviembre, precisamente. N64 de Nintendo era amo y señor entre las consolas y contaba con un gran público cautivo deseoso de probar su sucesora, Game Cube. PlayStation 2 amenazaba con conquistar el mundo a bordo de toda una innovación: el DVD. Ese 15 de noviembre, saldría un nuevo producto. Uno que nació de las agallas de un modesto equipo de ingenieros, pero que también nació del miedo del hombre más poderoso del mundo…

Tratemos de viajar en el tiempo, y veamos cómo estaban dispuestas las fichas en el mundillo informático. Por aquellos años las prensa especializada se maravillaba ante la solidez de Windows XP (que acababa de salir en octubre de 2001), el entorno que terminaría consolidándose como el número 1 indiscutido. El sueño de Bill Gates se hacía realidad, en cada casa, un XP. Y fue ese ecosistema virtuoso (un SO sólido, millones de programas exclusivos, computadoras a bajo precio que venían con el programa pre-instalado) el que le auguraba a la casa creadora de las ventanitas, años y años de liderazgo en el mercado. Tan controladito lo tenía todo el nerd más rápido del planeta, que incluso hasta la división de videojuegos bajo Windows era un mercado que crecía exponencialmente.

Aquellos fueron años de mucho vuelo para el Flight Simulator o el Age of Empires, por ejemplo. Ningún desarrollador se quería perder de programar las versiones de clásicos títulos en entorno X86. Desde FIFA hasta Civilization, las ventas de CD crecían, y ni qué decir de la piratería de estos títulos. La cuestión es que, de repente, el argumento de venta de Microsoft: “¿para qué una consola si con la PC que estudias y trabajas también puedes jugar?”, empezaba a expandirse por todo el mundo como si de un gusano informático se tratase.

Entonces, ¿a qué amenaza le tenía miedo el tipo que más veces publicó Forbes en la cima de sus gráficas de ricos? El jefe máximo de Microsoft, acostumbrado a primerear siempre, soñaba con la amenaza japonesa. Se espantaba ante la sola posibilidad de que, como auguraban los asiáticos de Sony o Nintendo, las estaciones de juego le ganaran la pulseada a las PC, y que los jugones se mudasen definitivamente de plataforma.

Cuatro ingenieros del grupo DirectX hicieron los esfuerzos necesarios para convencer a Bill Gates del enorme riesgo que se corría: “Los contenidos de entretenimiento requieren un dispositivo de entretenimiento”, dijo el líder del equipo, Ted Hase, en una reunión privada sucedida en las entrañas de Microsoft, el 5 de abril de 1999. Habían pasado meses desde que Sony mostró el prototipo de la Play 2.

Por eso, con apuro, el 15 de noviembre salió al mercado la Xbox, cuyo nombre nace del acrónimo de “DirectX Box”, a propósito de la conocida tecnología DirectX aplicada a juegos de PC.

Por más extraño que parezca, Microsoft se valió de una estrategia similar a la que intentó Apple con la fallida Pippin. Aquella consola de mediados de los 90, un sonoro fracaso de la manzana, era una computadora con todas las de la ley: un PowerPC 603e a 66 MHz, con módem y una versión capada de Mac OS, estrictamente enfocada a los juegos. Bueno, Microsoft hizo lo mismo, pero mejor: la Xbox era, en sus entrañas, un Pentium III, con un sistema operativo especial, para aprovechar el catálago abundante de las PC de escritorio (los desarrolladores no tendrían mayor problema en adaptar los títulos originales a los de la consola).

Decíamos que la estrategia era similar a la de los sucesores de Jobs… pero con algunas diferencias estratégicas claves: los muchachos de Bill Gates se aliaron con NVidia para dotar a su gadget de un poder gráfico inédito hasta la fecha: una placa descendiente de la GeForce 3, que rendía aún mejor que la GeForce 3 Titanium. Y además, deseoso de ganarle la batalla a Nintendo y Sony desde el vamos, los de Redmon le inyectaron millones de dólares al lanzamiento. Incluso con la producción de títulos exclusivos como Halo.

Nada mejor que hojear el manual original para notar algunas curiosidades del aparato. Entre ellas, el aprovechamiento de Internet, con Xbox Live; un reproductor de CD; y unos joystick considerablemente grandes.

Proyecto Midway

Lo que comenzó con el nombre secreto ‘Proyecto Midway’, encabezado por Jonathan Seamus Blackley y tres subordinados muy rebeldes, se convertiría en Xbox, una división que le daría millones y millones a Microsoft”, cuenta el periodista Dean Takahashi en el libro “Opening the Xbox: Inside Microsoft’s Plan to Unleash an Entertainment Revolution”.

Aquí se cuenta también por qué este proyecto fue el éxito menos pensado de Microsoft:

  • Antes de que la caja verde estuviera en los escaparates, ya había fuerte jugadores en el rubro.
  • Además, Microsoft venía corriendo de atrás: la empresa de Bill Gates siempre le había escapado a la idea de hacerse cargo del hardware de los dispositivos. Podría decirse que era nueva en el ramo.

Vaya que le sacaron jugo. Recién en 2006, Microsoft la retiró del mercado (para darle paso a la Xbox 360) tras vender la friolera de 24 millones de unidades: 16 millones en Norte América, 6 en Europa y 2 en Asia. La penetración de esta marca en Sudamérica históricamente fue menor. En Argentina, por ejemplo, jugar a los videojuegos se suele decir jugar “a la play”, genérico ganado a partir del éxito de la PlayStation original y la 2.

Ninguna historia es perfecta

Y esta también tiene su lado penoso. Volvemos a citar al esforzado periodista Takahashi, quien acusó a Microsoft de apurar los prototipos y sacarlos a la venta sin los testeos necesarios, con el objeto de aventajar la carrera frente a Sony y Nintendo. Algo que según el autor, volvería a pasar durante el lanzamiento de la Xbox 360. De hecho, el famoso anillo de la muerte -los congelamientos persistentes del sistema, con un consecuente juego de luces en los led de la consola- son atribuidos por el escritor a la falta de calidad de los componentes, en especial del motherboard. En su sitio web hay varias denuncias de ese tenor.

También hubo quejas de clientes del primer Xbox relacionadas a quemaduras e incendios por mal funcionamiento de la fuente y los cables. De hecho, Microsoft retiro 14,1 millones de cables en todo el mundo y los reemplazó con modelos rediseñados, además de reparar los daños ocasionados.

Y para celebrar sus diez años, diez anécdotas relacionadas con la consola que salió a pelear de igual a igual con gigantes como Sega, Nintendo y Sony. Y que tan mal no le fue:

1. El empuje de un equipo insistidor

Ellos tenían un plan. Pero para llevarlo a cabo, debían convencer a las autoridades de su propia empresa. En 1999, Kevin Bachus (foto), Seamus Blackley, Ted Hase, y el líder de equipo, Otto Berkes, se esforzaron en explicar la estrategia frente a las autoridades de Microsoft en una reunión de rutina dedicada a analizar qué hacer en el sector de juegos. Lo cierto es que cuando Bachus sostuvo que el futuro de la compañía, en parte, dependería de los videogames conectados a la TV de casa… ¡Todo el mundo se puso a reír! Así lo contó el propio ingeniero al periodista Patrick Garratt. Ellos eran miembros del equipo Direct X, y realmente no eran un grupo de peso dentro de la empresa. Todavía.

2. Un golpe de suerte

La misma crónica indica que tuvieron suerte. Que Bill Gates se tomó unos días para retirarse a pensar estrategias y que en su carpeta de pendientes se llevó los papeles del equipo Direct X. En soledad se decidió. El paper incluía un análisis del producto de Sony, PlayStation 2 (anunciado con bombos y platillos en el Congreso de Desarrolladores de Juegos de 1999).

El acento del informe, indicaron después quienes lo redactaron, estuvo puesto en el peligro de que Microsoft se quedara de brazos cruzados mientras la sexta generación de consolas arrasaba con todo a su paso.

¿Y si el de los lentes gordos no se tomaba días? ¿Si no se hubiese llevado la carpeta con él? Probablemente otra hubiese sido la historia. Berkes y los suyos siempre supieron que el Proyecto Midway, así lo llamaban entonces, tenía más oportunidades de terminar en la papelera que en un escaparate de tienda.

3. Juegos de guerra

¿No les suena Proyecto Midway? En Junio de 1942 tuvo lugar en las inmediaciones del archipiélago Midway una importante y decisiva batalla, en la que la flota estadounidense derrotó a la japonesa. Lo que se cocinaba a comienzos del 2000 no era el nacimiento de una simple consola. Se vivía como una batalla contra los poderosos japoneses Sony por la porción de mercado más apetitosa de los últimos tiempos.

4. El origen del nombre

Quizá fue en honor a la insistencia del equipo original. El nombre de la consola es un acrónimo de DirectX Box, más bien una contracción. Fue un gran triunfo para ese equipo de trabajo, que durante la creación del dispositivo tuvo gran competencia: los ingenieros de la división Web TV de Microsoft les disputaron todo el tiempo el terreno -tal como lo cuenta el periodista Dean Takahashi en el libro “Opening the Xbox: Inside Microsoft’s Plan to Unleash an Entertainment Revolution”-.

Fue la pelea entre el videogame y el media center. Triunfó, claro, el primer equipo, al que Bill Gates veía más informado sobre los avances de Sony, y más preparado para ganarle la carrera a los nipones. Y además Gates sabía que al público que había que seducir, realmente, era el conformado por los jugadores “duros”.

5. Hagan su consola, pero con Windows

Además de la pelea con los chicos de WebTV, el equipo de DirectX tuvo que enfrentar otros obstáculos: los que le ponían aquellos que querían que la consola sólo ejecutara los mismos títulos de las PC, pero en el living. Una especie de computadora que lanzara un Windows capado pero poderoso (entre estos, siguiendo el informe del periodista Garratt, se encontraba Ballmer). Berkes y sus ingenieros sabían que de esta manera no podrían asegurarse el liderazgo de la próxima generación de dispositivos. Sus argumentos siempre fueron: si la gente que jugaba en la PC se cambia de plataforma, que lo haga en una de Microsoft. Finalmente se buscó un camino intermedio: no serían compatibles los títulos con los ordenadores, pero compartirían la misma estructura, para que los desarrolladores de juegos de PC la tuvieran sencilla.

6. ¿No viene con Office ?

Bill Gates era exigente con el grupo DX, pero más lo era Steve Ballmer. “Steve era un rival enorme. Reunidos en una sala, recuerdo, Gates le dijo, medio en broma: ‘Steve, te dejo subir el precio de Windows en Afganistán, si me dejas hacer la Xbox’, o algo así”, recordó Bachus en el libro Opening the Xbox. Tanta fue la presión sobre el equipo que los obligaron a dar explicaciones una y otra vez a infinidad de ejecutivos. “Nos costaba hacerles entender que íbamos a hacer una consola exclusiva de juegos, siempre nos preguntaban: ‘¿pero tendrá algo para los usuarios de Office?’”, retoma Bachus.

7. Apenas un trabajito extra

Aunque sea difícil de creer, los primeros seis meses de desarrollo de la Xbox fueron un trabajo extra para el equipo DX. Recién a finales de 1999 algunos pudieron dedicarle tiempo completo a la consola, ya que entonces fue creada -tardíamente- la propia división.

8. El día D

El 14 de febrero de 2000 fue la reunión clave. Los ingenieros de DX le llamaron “la reunión sangrienta del Día de San Valentín”. Duró más de cinco horas. La puja fue, la idea del sistema operativo customizado versus Windows. Steve Ballmer, según el informe realizado a posteriori, no veía con buenos ojos que ellos se cayeran del entorno de las ventanitas. Parecía que todo se terminaba, que el proyecto se iba a aplazar. Pero al final Gates dijo: “Bueno, si no vamos a hacer esta consola, si no vamos a darle a los consumidores una experiencia total de juegos, retirémonos de este mercado y seamos como Oracle, una empresa de *software. Vendamos la división a EA. Si lo que queremos es ser algo más, hagamos el proyecto.*” Aquí se definió el futuro. Xbox tenía luz verde.

9. No está tachada, tiene una x gigante

El diseño de la X gigante sobre la consola de plástico nació a partir de un pedido especial a los desarrolladores: encontrar un prototipo que se diferenciara totalmente de las PC. Y claro, hasta entonces ninguna PC tenía ese tipo de decoración extrema.

10. Bill se puso campera de cuero

Y después de tanto remar, finalmente llegó el día. En la GDC del 2000, Bill se puso una campera de cuero y presentó el producto. El primer juego que se mostró, en pantalla gigante, fue Ready 2 Rumble Boxing. Pero esto también estuvo a punto de cancelarse, para infarto de los creadores de la consola. El equipo de relaciones públicas de Microsoft trató de convencer hasta el último momento a Gates de que no mostrara la escena de ese juego en la que un boxeador negro, de rastas y desgarbado, hacía chistes mientras se bamboleaba de aquí para allá. “Dirán que somos racistas”, le decían a Gates. Por supuesto, el líder de la compañía descartó esa idea por exagerada. La presentación fue un éxito. El mundo ya sabía que Microsoft daría pelea en el que asomaba como el mercado más importante del futuro.

La última anécdota de este recuento marca lo difícil que son las cosas en la industria del videojuego: a pesar del monumental evento, finalmente “Ready 2 Rumble Boxing” nunca salió a la venta para Xbox.

A festejar que son 10 años

El legado de Xbox, como el de Nintendo y el de PlayStation es también un legado cultural. La industria de los videojuegos encontró esta última década una madurez que la puso, en dividendos y en capacidad creativa, a la altura de otras más arraigadas, como el cine y la música. Para festejar tantos años de buenos momentos -más allá de alguna que otra perla negra en la historia de la gran X-, te proponemos que nos cuentes tu mejor recuerdo con la consola nacida en Redmond.

A la derecha, para empezar a homenajearla, un video que es ya un clip histórico: el reportaje televisivo, en inglés, del lanzamiento, con la participación del actor y luchador The Rock… además de Bill Gates, claro.

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